Relevancia de la comunicación en las organizaciones…..Continuación

El contexto relevante II

Claro está que para lograr la relevancia comunicativa se requiere un alto grado de flexibilidad y de apertura hacia el receptor. El receptor es, por un lado, el que retroalimenta el mensaje emitido y otorga material suficiente para que el emisor lo autorregule, para que lo modifique en función de la respuesta del receptor. De este modo, la relevancia es factible como un fenómeno dinámico, una vez que se logra el contacto entre los interlocutores, y muestra los riesgos de estrategias de comunicación demasiado rígidas que priorizan la transmisión de información relevante pero no garantizan la consecución de la comunicación relevante.

Todo ello nos permite hablar de contexto o entorno relevante. El entorno, tal y como lo contempla Antonio Lucas Marín, equivale a los elementos externos a la organización que, de una manera u otra, influyen en la organización. Tomando como referencia a Dunlop, Lucas Marín propone un ejemplo de tres factores del contexto que influyen en el sistema de relaciones industriales de la sociedad:

a)      las características tecnológicas y el lugar de trabajo que constituyen una serie de reglas aceptadas por la comunidad laboral,

b)      los imperativos del mercado que afectan a los actores, y

c)      la situación y la distribución del poder en el conjunto de la sociedad.

Los factores del contexto que influyen sobre la organización demuestran que ésta no puede actuar ni considerarse de forma aislada, pero también muestra que el contexto no es algo externo a la organización sino que, en tanto en que se procesa cognitivamente, forma parte de ella.

Sperber y Wilson marcan la diferencia entre el entorno físico y el entorno cognitivo, ya que este segundo está constituido por las representaciones mentales que los sujetos realizan. El entorno cognitivo es un conjunto de hechos que son manifiestos –es decir, perceptibles- para un individuo. De ahí que la relevancia comunicativa resida en el hecho de que el receptor y el emisor compartan un entorno cognitivo mutuo o, en otras palabras, que ambos compartan los mismos supuestos en lo que a la información transmitida se refiere. Los tres factores anteriormente señalados suponen, más que factores del contexto, parte del contexto cognitivo, en tanto que son supuestos compartidos por el emisor y el receptor.

Si bien es cierto que la relevancia depende del receptor, también lo es que el emisor tiene que asumir la responsabilidad de comunicar en un contexto relevante y de comunicar sobre unos supuestos compartidos por el receptor que le permitan considerar la información relevante. De ser así, el esfuerzo de procesamiento será menor –puesto que los supuestos básicos disminuyen los costes de procesamiento– y los efectos contextuales serán mayores –los supuestos básicos presuponen que la información transmitida añade algo nuevo y relevante a dichos supuestos.

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Relevancia de la comunicación en las organizaciones…..Continuación

El contexto relevante I

La comunicación es, sin duda, un factor dinamizador de la estructura organizacional, ya que permite adaptarse al entorno tanto en el ámbito interno como en el externo. De esta manera, el perfeccionamiento de la organización es comprendido como una mayor efectividad en el rendimiento organizacional.

Si el beneficio sigue siendo el motivo principal que orienta la conducta de las empresas, la relevancia es el concepto principal que orienta la comunicación. No es, pues, de extrañar que la relevancia sea un objetivo más definido que el de la comunicación en sí, enunciada de manera general. Se trataría, en definitiva, más que de implementar la comunicación, de lograr una comunicación relevante.

Karsten Pedersen es un autor que llama la atención sobre la necesidad de que la comunicación sea relevante para ser exitosa y para ello analiza varias teorías sobre la relevancia, incluida la de Sperber y Wilson. Como es el receptor quien decide si la información es relevante o no, Pedersen subraya la imposibilidad de predecir los grupos-objeto de la comunicación con certeza, ya que el contexto varía según el receptor al igual que el esfuerzo que cada uno realiza para procesar una información.

De acuerdo con este planteamiento, una buena estrategia de comunicación, además de considerar los canales de transmisión y el contenido y la forma de la información, debe dirigirse a descubrir el contexto en el que su información resulte relevante. Por supuesto que este objetivo se topa con las dificultades provenientes de la naturaleza cognitiva –perteneciente al receptor– y no física del contexto. Sin embargo, el propio contacto que abre la comunicación y los consecuentes procesos de retroalimentación y de autorregulación contribuyen a configurar dicho contexto.


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El papel del receptor se completa –y, en parte, es debido- a la fuerza que adquiere el contexto en la teoría de la relevancia. El contexto no se refiere solamente a la situación física en la que se produce la comunicación sino que se extiende a los procesos cognitivos, de manera que el contexto es elegido por el receptor para interpretar la información transmitida por el emisor. Así se puede explicar por qué una información es relevante para un receptor pero no para otro e igualmente se puede entender por qué la dificultad para acceder un contexto –un contexto académico o demasiado técnico– hace que la comunicación falle en tanto que el receptor no puede interpretar la información ni la intención del emisor adecuadamente.

Recogemos, pues, las condiciones de relevancia tal y como las formulan Sperber y Wilson:

Condición de grado 1: Un supuesto es relevante en un contexto en la medida en que sus efectos contextuales en dicho contexto sean grandes.

Condición de grado 2: Un supuesto es relevante en un contexto en la medida en que el esfuerzo requerido para su procesamiento en dicho contexto sea pequeño.

En otras palabras, la relevancia depende de los efectos contextuales y del esfuerzo de procesamiento, o en términos económicos, depende del beneficio y del coste comunicativo. El efecto contextual será grande si supone una modificación en los supuestos del receptor y el esfuerzo de procesamiento será menor si el receptor dispone de acceso al contexto para interpretar la intención del emisor.

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La teoría de la relevancia

La relevancia es un concepto ligado al acto comunicativo que, en ningún caso, debe considerarse en términos absolutos. Por eso, Sperber y Wilson establecen una analogía entre el funcionamiento de la comunicación y el funcionamiento de la economía, de acuerdo con los parámetros de coste y beneficio y en un doble sentido:

–         La productividad depende del tamaño de la empresa pero parece difícil admitir que una empresa es productiva cuando la producción es muy pequeña.

–         Por otro lado, la producción no depende únicamente del valor de los bienes producidos, ya que hay que tener en cuenta los costes de producción. Cuanto menores sean éstos, mayor será la productividad[i].

La relevancia comunicativa, al igual que la productividad económica, depende de estos dos factores, y es productiva o relevante en mayor o menor grado. Pero antes de obtener una conclusión, conviene aclarar algunas cuestiones sobre el planteamiento de Sperber y Wilson, en especial, aquellas que se puedan relacionar con la comunicación organizacional.

Una dicotomía de gran interés -cuyo origen se halla en la teoría de Grice sobre el principio de cooperación y que se distancia del modelo clásico de comunicación- es la que se establece entre intención informativa e intención comunicativa, que se distinguen por su finalidad: la intención informativa informa al oyente de algo, mientras que la intención comunicativa informa al oyente de nuestra intención. En este sentido, es interesante hacer notar el giro comunicativo que se introduce a través de esta distinción. El emisor pierde su papel jerárquico en el proceso comunicativo y la información se transmite en función del receptor; a quien le corresponde tanto la recepción de la información como la interpretación de la intención del emisor. El éxito comunicativo queda en manos del receptor y el emisor debe tratar de asegurarse de que su mensaje pueda ser interpretado adecuadamente.

 

Relevancia de la comunicación en las organizaciones

Importancia de la comunicación en una empresa

La teoría de la relevancia no tieno solo su uso en la comunicación interpersonal, ni el dialogo de ellos, si no que se puede presentar en otros aspectos, como el caso de la comunicación organizacional.

 

La influencia de la teoría y terminología económicas sobre otras disciplinas ha ido aumentando en los últimos años, lo cual supone no sólo medir fenómenos sociales, por ejemplo, con parámetros económicos sino también extender la lógica economicista hacia otros ámbitos.

El campo lingüístico no ha sido una excepción. Sperber y Wilson a lo largo de los años 80 y 90 desarrollaron su trabajo dentro de la teoría de la relevancia, que supuso un cambio en el foco de interés de los estudios comunicativos. Ahora bien, la importancia creciente que la comunicación ha adquirido en las organizaciones y el enfoque economicista o instrumental de la comunicación, nos permite valorar desde esta perspectiva las relaciones existentes entre las organizaciones económicas y la teoría de la relevancia.

Relevancia y comunicación

La tendencia cognitiva universal a maximizar la relevancia hace posible que, al menos en cierto grado, se puedan predecir y manipular los estados mentales de los demás.

Si yo soy consciente de que usted tiene tendencia a escoger los estímulos más relevantes entre aquellos de los que dispone en su entorno y a procesarlos de tal modo que se maximice su relevancia, estoy entonces capacitado para producir un estímulo que con toda probabilidad atraerá su atención, le incitará a la activación de ciertos supuestos contextuales y le conducirá hacia la conclusión a la que yo pretendía que usted llegara. Por ejemplo, puedo dejar mi vaso vacío dentro de su campo visual, intentando que se dé cuenta y concluya que quizá yo desee algo más de beber.

Tal y como Grice señaló, éste no es todavía un caso de comunicación inferencial, porque, aunque yo pretendí infl uir en su mente en cierto sentido, no le di evidencia de que tenía esa intención concreta. Cuando dejo silenciosamente mi vaso al alcance de su vista, yo no estoy comprometiéndome con usted en una comunicación inferencial, sino tan sólo aprovechándome de su tendencia natural a maximizar la relevancia. La comunicación inferencial, lo que la teoría de la relevancia llama, por razones que enseguida resultarán evidentes, COMUNICACIÓN OSTENSIVO- INFERENCIAL, lleva consigo un nivel extra de intención:

Comunicación ostensivo-inferencial

a. Intención informativa: La intención de informar a un interlocutor de algo.

b. Intención comunicativa: La intención de informar a un interlocutor de una intención informativa propia.

La comprensión se consigue cuando se cumple la intención comunicativa,
o sea, cuando su destinatario reconoce la intención informativa. (Que la intención informativa propiamente dicha se cumpla es algo que depende de cuánto un destinatario confí¿Qué es lo que pide el perro?e en su comunicante).

¿Cómo sugiere el emisor a su interlocutor que está intentando comunicarse
de ese modo abierto, intencionado? En vez de dejar el vaso al alcance
de su vista de manera disimulada, yo podría tocarle en el hombro señalando
mi vaso vacío, agitarlo ante usted, colocándolo ostensivamente ante sus ojos, mirándolo significativamente; o también decir: “Mi vaso está vacío”. En general, la comunicación ostensivo-inferencial supone el uso de un ESTÍMULO OSTENSIVO, producido para atraer la atención del receptor y concentrarla en el significado del emisor. La teoría de la relevancia sostiene que el uso de un estímulo ostensivo puede generar unas expectativas de relevancia más precisas y predecibles de las que otros inputs podrían crear.