Algunos conceptos

Pragmática: es un subcampo de la lingüística, también estudiado por la filosofía del lenguaje, que se interesa por el modo en que el contexto influye en la interpretación del significado. El contexto debe entenderse como situación, ya que puede incluir cualquier aspecto extralingüístico: situación comunicativa, conocimiento compartido por los hablantes, relaciones interpersonales, etc. La pragmática toma en consideración los factores extralingüísticos que condicionan el uso del lenguaje, esto es, todos aquellos factores a los que no se hace referencia en un estudio puramente formal.

Referencia: es un acto realizado por un comunicante que envía un mensaje (ya sea hablado, escrito o mediante otros códigos lingüísticos) para identificar algo. Para este fin utiliza determinadas expresiones. Para cada palabra o para cada sintagma existe un “rango de referencia”; una misma palabra puede referirse a numerosas entidades reales. Incluso podemos referirnos a cosas que no sabemos cómo denominar e inventar un nombre o expresión para ellas.

Inferencia: es un acto que realiza el receptor del mensaje (oyente o lector) para interpretar correctamente la referencia. Las palabras en sí no refieren, sino que el que refiere es quien las emplea si las conoce o aprende. El éxito de cualquier acto de comunicación depende en gran medida de la habilidad del oyente/lector de inferir lo que el hablante quiere decir.

Ciberpragmática: es la misma definición de la pragmática, pero usado en  el contexto de Internet, sobre todo en las redes sociales

Folcksonomía: es una indexación social, es decir, la clasificación colaborativa por medio de etiquetas simples en un espacio de nombres llano, sin jerarquías ni relaciones de parentesco predeterminadas. Se trata de una práctica que se produce en entornos de software social cuyos mejores exponentes son los sitios compartidos como del.icio.us (enlaces favoritos), Flickr (fotos), Tagzania (lugares), flof (lugares) o Things (deseos).

Relevancia, Inferencia y familiaridad Parte II

Utilizo el término intimidad en el sentido amplio, el de la comunicación que utiliza la inferencia para seleccionar los receptores aptos para decodificar el mensaje. Da igual que la selección de receptores sea hablando en voz baja o cualquiera que sea el sistema. La intimidad aquí no la trato en un plano sentimental, sino social.

Trasladando el caso de la ciberpragmática a las folksonomías: si la ausencia de comunicación plena permite crear una identidad propia, compartir plenamente las experiencias ¿puede llevar a crear una simbología colectiva? Entramos en el terreno de la antropología cultural y la etnografía…

Cuando esto se da en un grupo social más o menos grande, los individuos pueden haber convertido la inferencia en referencia. Las combinación ropa-lenguaje-actitud se convierte en un nuevo lenguaje común, que cohesiona a sus miembros y los diferencia del resto del entorno social (que debe inferir los mensajes que trasnmiten los miembros). Este lenguaje como principio de cohesión es una intimidad compartida por los miembros que relaciona directamente la intencionalidad de sus mensajes, con los objetivos como grupo.

Trasladando todo el fenómeno a la web social, y en especial todo lo relacionado con el etiquetado, la aparición de las folksonomías yPor ejemplo, Beukis comenta la aplicación de las folksonomías en la Intranet de IBM, entre otros casos. Ese es un reto que abordó la gestión del conocimiento, sin mucho éxito. Ahora que se puede reencarnar en una web social corporativa, vale la pena tener en

cuenta que una intranet corporativa recibe un uso de acuerdo con la cultura corporativa de su organización.

En realidad, el lenguaje propio de un grupo es un factor clave en el análisis etnográfico (aplicable a redes sociales como del.icio.us o en entornos corporativos como en elcaso de Xerox). En estos casos, es posible que la folksonomía aporte hasta un 70% más de términos que la taxonomía.

Pero esos términos resumen la variedad de la red: un 70% más de términos significa un 70% más de identidad virtual del conocimiento, según la pragmática. El lenguaje escrito que incluye pragmática puede incluir factores de ruido que

pueden ser reducidos por stemmers y otras herramentas del PLN. Pero al final, encontramos la muralla de la intimidad (del grupo o del individuo). Sólo que ahora, con la ayuda de las herramientas del etiquetado social, podemos saber qué grado de intimidad y consenso tiene cada etiqueta.

"Cohesión de los miembros"

 

Relevancia, Inferencia y familiaridad Parte I

Después de lo comentado anteriormente, no está fuera de lugar afirmar que la familiaridad aumenta la relevancia. Esa familiaridad puede dirigirse al emisor y a su entorno social o profesional. Es por eso que esa relevancia se puede dar en mayor grad

o en un entorno cercano (no necesariamente físico).

Revisando los factores que Saracevic comenta en su modelo, podemos imaginar que esos factores pueden ser compartidos con miembros de una misma comunidad. En una empresa los aspectos situacionales pueden ser compartidos. En un sector profesional, se utiliza jerga o lenguaje especializado (recopilado en la experienc

ia previa).

Conoces la relevancia personal que la intimidad del emisor. Ya lo comentaba Emilio Lledó en su Hermenéutica del lenguaje: “El lenguaje es la expresión de la Intimidad” (me gustaría dar mejores referencias interesantes sobre este tema, queda en la lista de tareas pendientes).

"si conoces el emisor conoces su ironía, los chistes malos"

La conclusión que se puede sacar (y esto puede ser puesto en tela de juicio) es que en base a la teoría de la relevancia, la capacidad (y la motivación) para decodificar un mensaje es una medida de la intimidad compartida (y la confianza) entre emisor y receptor.

Al compartir un mismo lenguaje, tanto verbal como no verbal, el esfuerzo para la decodificación del mensaje disminuye, y por ello la relevancia aumenta. Por eso, creo que un elemento clave para aumentar la relevancia es la familiaridad con el emisor: si conoces el emisor conoces su ironía, los chistes malos, las figuras más habituales en sus metáforas… Y desde luego su jerga, terminología científica, algunas de sus experiencias, etc.

La relevancia en la lingüística

La teoría de la relevancia recoge el testimonio de la pragmática aceptando la comunicación inferencial como parte del mensaje. Eso no implica que todas las comunicaciones incluyan mensajes con contenidos inferenciales: simplemente se tiene en cuenta ese factor. De hecho, se va un poco más lejos poniendo en tela de juicio la máxima de calidad de Grice, indicando que existen situaciones en las que el mensaje no es falso ni veraz, pero que simplemente puede ser impreciso, y que eso es consustancial a la comunicación humana.

Una vez aceptado ese grado de imprecisión, la teoría de la relevancia afirma que el usuario busca maximizar contínuamente su relevancia. Esa relevancia se consigue cuando al decodificar una comunicación, el mensaje aporta un valor cognitivo positivo al usuario.

Para que tenga lugar el proceso de decodificación del mensaje, se debe dar las circunstancias suficientes como para que el receptor haga el esfuerzo de decodificar el mensaje. Esto que parece propio de perogrullo, es digno de ser tenido en cuenta, ya que el mensaje puede ser descartado porque el usuario no tiene suficientes conocimientos. Varios ejemplos que se me ocurren son: un idioma desconocido, conocimientos y habilidades insuficientes (desde cálculo matemático hasta habilidades informáticas).

 

Desde luego, están los aspectos relacionados con la falta de interés, y otros aspectos situacionales concretos (me puede interesar pero no es exactamente lo que busco ahora). Eso también cuenta para valorar la relevancia, como ya exponía Saracevic en su modelo estratificado.

Así, la relevancia está en cualquier forma de comunicación, y eso es algo muy conocido por los publicistas.

Salí, vuelvo luego

He aquí un ejemplo

De manera similar prefiere emplear “suposiciones” a “proposiciones”, dado que las suposiciones pueden variar en el grado de compromiso con la verdad.

El metalenguaje usado por la teoría de la relevancia evidencia la tendencia hacia una teoría de la comunicación más “débil”, que contempla la importancia de las ambivalencias.

Los hablantes son capaces de acceder a interpretaciones adecuadas sobre los significados de las expresiones, puesto que pueden restringir el número de inferencias habilitadas gracias al principio de la relevancia. Este reza:

“cada acto de comunicación ostensiva comunica la presunción de su óptima relevancia”.

La presunción de la relevancia óptima de la audiencia se explica a partir de:

1) El conjunto de suposiciones (I) que el comunicador intenta hacer manifiesto al interlocutor es lo suficientemente relevante para que sea valioso para el interlocutor durante el proceso del estímulo ostensivo;

2) El estímulo ostensivo es el más relevante que podría haber empleado el comunicador para comunicar (I).

De estas especificaciones se sigue que la relevancia es una materia de grado. La teoría de la relevancia intenta dar cuenta de cómo los hablantes interpretan enunciados como el siguiente intercambio de pregunta-respuesta, en el que es preciso reponer información implícita:

  1. ¿Viene Isabel a la fiesta?
  2. Mañana empieza con los exámenes

Evidentemente los hablantes emplean suposiciones contextuales para inferir la interpretación intentada por el hablante. Intuitivamente, una interpretación plausible de ese intercambio se produce a partir de las siguientes suposiciones:

  1. Isabel se pone muy nerviosa con los exámenes
  2. Si Isabel está nerviosa con sus exámenes no va a ir a la fiesta

Sin embargo, no hay razón que impida pensar que un interlocutor podría no acceder a las suposiciones c. y d. y, en cambio, sí derivar la siguiente conclusión:

  1. Isabel se pone muy nerviosa con los exámenes.
  2. Cuando Isabel se pone nerviosa se come las uñas.
  3. Isabel se va a estar comiendo las uñas.

Y así el interlocutor podría seguir indefinidamente agregando suposiciones  y derivando distintas conclusiones (lógicamente, no hay ninguna dificultad para que esto suceda).

P.D: Este Blog entra en un receso de 11 días, por mi viaje al congeso de la FELAFACS, en Cuba, pero pretendo recoger mas información y ejemplos en aquel país.

Datos más específicos…

Muchos lingüistas creen que el desarrollo más significativo de la pragmática en los últimos años ha sido la elaboración de la teoría de la relevancia por parte de Sperber y Wilson: su libro titulado Relevancia: comunicación y cognición, de 1986, presenta un nuevo paradigma para la pragmática y, algo más ambicioso aún, una nueva teoría de la comunicación.

La teoría de la relevancia aspira a explicar no sólo la interpretación de expresiones individuales en contexto sino también los efectos estilísticos, incluyendo la ironía y la metáfora (justamente, una de las afirmaciones de estos autores es que la metáfora no es algo “especial” y que su interpretación no requiere nada distinto de lo que se necesita para la interpretación ordinaria). En contraste con las aproximaciones formales a la pragmática y las aproximaciones de la sociopragmática, la teoría de la relevancia considera que la interpretación pragmática es una cuestión psicológica que involucra cómputos inferenciales realizados por representaciones mentales, gobernados por un único principio cognitivo.

La comunicación se describe como un proceso ostensivo-inferencial, basado en los conceptos de ostensión (la señal de que el hablante tiene algo que comunicar) e inferencia (el proceso lógico por el cual el interlocutor deriva significado). Para estos autores, la comunicación ostensiva-inferencial se describe del siguiente modo:

tratando de inferir una afirmación

tratando de inferir una afirmación

“el comunicador (sic) produce un estímulo, que hace manifiesto al comunicador y a la audiencia que el comunicador intenta por medio de su estímulo hacer manifiesto en mayor o menor medida un conjunto de suposiciones a la audiencia”.